miércoles, 27 de diciembre de 2017

Indómita

"¿Por qué hay paredes?"
me preguntás
entre la curiosidad y la seguridad
de ya saber de qué se trata.
Y yo deseosa de darte respuestas
busco y rebusco las palabras
por debajo de los charquitos evaporados
de humedad y recuerdos,
y sin encontrar demasiadas certezas- 
mas sí incertidumbres-
te digo:
"porque tenemos miedo
los unxs de lxs otrxs."
Y en esa respuesta estéril, presurosa,
me voy dejando ir en mis propios remolinos
que se abren a  partir de tu corriente
tan chiquita
tan intensa
tan gratuitamente noble.
Sin embargo, tus vacíos latentes no cesan
y me llevás cada vez más abajo del mundo
hacia lo más hondo de mí
mientras me voy espiralando 
horadando cada frontera de mis adentros
hasta llegar a vos
y entender juntos
aquella duda primera.

domingo, 17 de diciembre de 2017

La no-palabra


Cuánto de desconocido hay
por fuera de la palabra
si ella es limítrofe de
otros marcos que nombrando cierran,
aún abriendo otros espacios.
Esta desazón que ahora evoco
no es otra cosa que experiencia 
transmutada en lenguaje,
dúctil e irremediable signo.
Quién pudiera atrapar la
desnudez
de un sordo ademán previo al
labio irreverente,
a la oración uniforme.
¡Ay! qué justicia poética
la palma hecha ovillo,
las piernas presurosas,
la mirada húmeda
ante tan acartonada
y normativa lingüística.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Apertura

Alegre rebeldía que ilumina con el
amor colectivo.
Ávidos los ojos de buscar
abajo de la tierra de la Historia la
ausencia que nace y el
abrazo que nos nace en el
arrojo de saber
¿adónde está Santiago?

martes, 25 de julio de 2017

¿Cuántos hombres caben en un sólo hombre?

Cuánto hay de mí
en estas palabras
si aún sabiendo
que esto que trazo
es una pulsión constante,
quedo inconclusa,
impaciente,
con la forma de algo por conocer.

Una mirada se desdobla
en ese espacio que
abre una grieta entre
la voz y la mano.

En el fondo, el proceso;
siempre sutil y espeso.


Me confundo con el movimiento
que fusiona los derechos y reveses,
los silencios y los ecos,
tu contorno, el mío y algún otro.
He llegado a pensar en la esperanzadora idea de
que no nacemos uno,
de que no caemos limpios, ni sanos,
tampoco libres de toda culpa
ni certeros
ni sobrios.
Sin saberlo
nos asomamos arrancándonos.
Bajo nuestras uñas
descansa la carne que de tan ajena
nos pertenece.

sábado, 4 de febrero de 2017

Panóptico

La ley como negocio
de los que detentan el poder
nos obliga a erguirnos ante una verdad
que no tiene un fundamento último.
Y se le adjudica a la naturaleza
desde un filtro meramente humano
la organización de la realidad
que desestima la familia no tradicional
que censura la libertad individual
que sentencia a la mujer y celebra
al hombre que la domina.

Pero la ley es la ley,
aún cuando la organización
pueda deformarse entre las fronteras
que apagan el sentido de lo humano.

Somos el molde de alguien más
tratando de imitar aquello que no nos pertenece.
Tal vez seamos una forma de venganza
hacia alguien que no tiene rostro o, en su defecto,
a alguien que tenga muchos rostros.
En la representación de la representación
de los actos que nos constituyen,
se desdibuja parte de nosotros y ciertos trazos
prevalecen en nuestros sucedáneos.

Debajo de nuestros pasos hay huellas con formas desconocidas
que anuncian que quizás
somos el deseo de alguien más.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Status Quo

Cuando decidamos arrojarnos
hacia lo más hondo de nosotros
y nos dejemos deshacer
soltando lo que aún creemos ser,
una percepción que nos observa desde dentro
nos corroerá
sorbo a sorbo
y nos liberará de un "sí mismo"
que no nos pertenece.
Así,
desconociéndonos por completo,
lograremos perdernos.

¿Quien dijo que yo quería definirme?
¿Quien osó narrarme sin haberme vivido antes?

Sepan, sin embargo,
que cientos de manos
querrán rescatarnos, volvernos
"nosotros", una pluralidad que
nos abarcará por completo
hasta resolvernos
y ser, de una vez y para siempre,
totalmente
normales.

lunes, 25 de julio de 2016

Somos una construcción

La genealogía ha sido impune por su condición de lazos comprobables sin haberse detenido en que éstos son meros accidentes de nuestra especie. Nada tiene que ver la relación biológica con el vínculo que, posterior al encuentro sanguíneo, se construye. La primera relación es un hecho meramente físico, concreto, irreversible pero sí al azar. No elegimos nacer como tampoco elegimos a quien traemos a la vida. La segunda relación, en cambio, se desprende de la más volátil abstracción, cae desde lo profundo de nosotros hacia las alturas que desee alcanzar; y cuando ya no sienta más su deseo de subir, podrá elegir entre bajar o detenerse y hasta, quizás, cambiar de escaleras.
Lo concreto que nos vincula con el resto de los humanos no nos hace dueños ni propiedad de nadie.
Lo abstracto que nos vincula con el resto de los humanos nos permite elegir y construir un amor con las formas que queramos darle.
No hay sentimientos innatos.
Hasta aquello que parece inaccesible se puede elegir, no entrando.