Cuando las fronteras se desvanecen
es preciso vislumbrar por debajo
del límite que quedó trunco.
Cuando el impulso de la intervención
pone al muro horizontal,
se pueden construir escaleras con los miedos.
Aquello que delimita
desune lo tuyo y lo mio.
Aquello que no-limita
permite el fluir de lo nuestro.
viernes, 24 de abril de 2015
jueves, 23 de abril de 2015
¿Qué nos abre la mirada?
Tal vez, la llave sea
el alma en suspensión,
el vapor de la sangre que nos hierve,
la razón que nos huye de la piel.
¿Qué nos enciende la piel?
Puede que sea
un deseo irrastreable,
el fuego incandescente de la idea,
la sensación que nos rebota de la voz ajena.
Detrás de las cosas
yace el motor que las eyecta,
huella vacía que nos agrieta los pasos.
Detrás de lo sensible
está germinando la cosecha.
Una vez más, la pregunta
nos deja los rastros mezclados
para andarlos y desandarnos.
Una vez más, la pregunta
nos deja.
Tal vez, la llave sea
el alma en suspensión,
el vapor de la sangre que nos hierve,
la razón que nos huye de la piel.
¿Qué nos enciende la piel?
Puede que sea
un deseo irrastreable,
el fuego incandescente de la idea,
la sensación que nos rebota de la voz ajena.
Detrás de las cosas
yace el motor que las eyecta,
huella vacía que nos agrieta los pasos.
Detrás de lo sensible
está germinando la cosecha.
Una vez más, la pregunta
nos deja los rastros mezclados
para andarlos y desandarnos.
Una vez más, la pregunta
nos deja.
viernes, 17 de abril de 2015
Quién dijo que el hogar
termina en el afuera
y comienza en el umbral,
quién sentenció que el amor
nace en el cuerpo
y se acaba en el soltar.
Quién se atrevió
a subestimar lo espontáneo,
quién enalteció la razón
e idealizó la palabra,
quién se burló del silencio.
Quién será el que,
sin tapujos ni prejuicios,
se atreva a responder sin ojos ajenos.
viernes, 3 de abril de 2015
El silencio que te nombra
El nombre
que le damos a las cosas
nos aleja de su esencia
y la vuelve absurda,
herrumbre,
cosa.
No basta con tener
un rejunte de tercos fonemas
para encriptar este aire
de viva transparencia.
Y es que el sonido
en que te encierro
te libera cuando callo,
mas cuando intento evocar
la luz que tu presencia deja
tu voz se aleja.
que le damos a las cosas
nos aleja de su esencia
y la vuelve absurda,
herrumbre,
cosa.
No basta con tener
un rejunte de tercos fonemas
para encriptar este aire
de viva transparencia.
Y es que el sonido
en que te encierro
te libera cuando callo,
mas cuando intento evocar
la luz que tu presencia deja
tu voz se aleja.
domingo, 22 de marzo de 2015
55
Un amor más allá del amor
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y la compañía.
Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida.
Un amor no sometido a los fogonazos
de ir y de volver,
de estar despiertos o dormidos,
de llamar o callar.
Un amor para estar juntos
o para no estarlo,
pero también para todas las posiciones intermedias.
Un amor como abrir los ojos.
Y quizás también como cerrarlos.
Roberto Juarroz
Un amor más allá del amor
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y la compañía.
Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida.
Un amor no sometido a los fogonazos
de ir y de volver,
de estar despiertos o dormidos,
de llamar o callar.
Un amor para estar juntos
o para no estarlo,
pero también para todas las posiciones intermedias.
Un amor como abrir los ojos.
Y quizás también como cerrarlos.
Roberto Juarroz
miércoles, 11 de marzo de 2015
El ser de ser-en-otro
Cuando la inspiración se extiende desde un abajo no propio,
perdemos la costumbre comprensible de la espera
y vemos cómo una pupila
puede mirar con nuestra voz y socavar, con ella,
hasta su raíz más profunda.
Cuando las manos dejan de ser un motor a tinta y
develan el tacto de una caricia que las mutila,
caemos en la cuenta de que nuestra creación nos persigue
desde un tiempo equidistante hasta nuestra piel.
Entonces trepamos la poesía sobre
escalones de cuerpos ajenos
volviéndola una inflexión,
un espacio de confesión,
una excusa eyectada por el suspiro
que nos nace del deseo.
Desnudamos el sentido primario
de las palabras y su impulso superior
para revelar que aquello que nos consume
culmina en la pasión irrefrenable de eso auténtico
que no nos mata
nos descubre.
perdemos la costumbre comprensible de la espera
y vemos cómo una pupila
puede mirar con nuestra voz y socavar, con ella,
hasta su raíz más profunda.
Cuando las manos dejan de ser un motor a tinta y
develan el tacto de una caricia que las mutila,
caemos en la cuenta de que nuestra creación nos persigue
desde un tiempo equidistante hasta nuestra piel.
Entonces trepamos la poesía sobre
escalones de cuerpos ajenos
volviéndola una inflexión,
un espacio de confesión,
una excusa eyectada por el suspiro
que nos nace del deseo.
Desnudamos el sentido primario
de las palabras y su impulso superior
para revelar que aquello que nos consume
culmina en la pasión irrefrenable de eso auténtico
que no nos mata
nos descubre.
sábado, 7 de marzo de 2015
Tu ausencia es el borde
de una pared que detiene al viento
y fabrica con él dos largos túneles
de cuyo fondo volverán tus ojos.
Tu ausencia me suelta
una piel imposible,
que sólo viviría
en la temperatura que se fue con tus manos.
Y en cambio me ata
esta piel que me aprieta los tobillos
y me desemboca locamente
en el costado fiel del corazón.
Tu ausencia me hace llover encima mío
el espacio que queda entre la lluvia.
Roberto Juarroz
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