martes, 5 de noviembre de 2013

No se trata de huir,
ni contener el llanto,
de evitar la incongruencia
o resolver el impacto.

Sólo es cuestión de un momento,
de una asfixia abrazadora.
Y romperá el eco su encanto,
y tomará vida la sombra.

Se trata, pues, de asomarnos.



martes, 29 de octubre de 2013

Se sentía un eco oscuro. El suelo retumbaba mientras el aire espeso atravesaba sus poros volviendo insensible la piel. Cuando creía acariciar la calma, ya se encontraba en la profundidad amarga de los pensamientos que, ingratos, amenazaban con materializar sus recuerdos.
De pronto el agua cobijó su esqueleto dejando seca, solamente, su infertil alma. Y un estrepitoso ademán envolvió sus pesares, reavivando sus sentidos.
Ya no le pesaban las manos. Desorbitados los ojos, revolvió las imágenes y la confusión se apoderó de su voluntad. Su espíritu furtivo se sublevó ante su memoria abriendo paso a otra batalla que no era más que otra burda consecuencia de una guerra que jamás llegó a su fin.
Sus pies ya no tocaban la tierra, mientras sus manos, desplomadas, acariciaban la sensibilidad de una piel que volvía a sentir el aire denso, el frío seco.
Sus ojos se cerraban y su boca sentía, de nuevo, el placer del vacío que representaba empezar de nuevo.
El alma ahora descifraba por fin el susurro quieto.
Fue un viaje que duró unos segundos, fue un viaje intenso.

sábado, 12 de octubre de 2013

Re-visión

Cuánto tiempo inerte,
cuánto vértigo,
cuánto nervio,
cuánto camino maltrecho.

Cuántas verdades en pugna,
cuánta orgullosa soberbia,
cuánta fragilidad, 
cuánta fuerza.

Y tanto ojo contemplativo,
y tantas manos deseosas.
Y tantos necios oídos,
y tantas extasiadas bocas.

Es que entre tanto movimiento,
que reivindica los mundos,
existe tanta realidad
y, a la vez, tanta duda.


sábado, 21 de septiembre de 2013

Fluctuación

Nos sucedemos a las cosas como a la sensaciones.
Nos caemos y buceamos en una brújula sin rumbo, en un reloj sin tiempo. 
Nos encontramos, aceptamos y sembramos el camino que, detenido, esperó nuestros pasos.
En medio de tanta inconstancia, descubrimos. Hallamos el valor de lo simple, lo imponente de la palabra, lo necesario de la introspección, lo fundamental de la búsqueda. Hasta perdernos de nuevo...

jueves, 8 de agosto de 2013

La otredad

En un camino que no es nuestro, marcado por un crisol de huellas radiantes, seguimos los pasos que nos guían construyendo utopías con manos ajenas. Contenidos dentro de un orden que nos es impuesto se descompone el uniforme caos que fue encerrado por nuestros miedos. Mientras, la polifonía de voces nos envuelve en un aire viciado y nos inclina hacia el silencio.
Desterrados hoy estamos en el rincón de un olvido que rememora el tiempo, en el espacio que separa el eco de aquel ínfimo murmullo. Siendo tan sólo un límite sinuoso que no distingue el pensamiento de la voz, aún somos. Empapados de una imperiosa diversidad, atentamos contra aquel que distorsiona nuestros pasos y que no comprende nuestro silencio.
Tememos a la extensión del sentido, convertimos nuestro cuerpo en un santuario. ¿Cómo distinguir las miradas?, si éstas no son más que un mutuo reflejo.
El otro nos incorpora, nos constituye. Pues aquel corazón que está del otro-lado posee algo que se desprendió de mí-lado. ¿Quién determina, acaso, qué lado conforma la razón?
Todos los planos nos corresponden y, a su vez, no le correspondemos a ninguno. Cada una de las almas concibe su propio sentir, recae en la soledad. Ésta, entonces, nace de la falta, de aquello que ya no está. Emerge ante la perplejidad de encontrarnos sin lo externo, puesto que no somos más que esa-otredad.

lunes, 22 de julio de 2013

La nada lo es todo

Aún siendo parte de un todo que se expande, las manos pretenden atrapar lo inalcanzable, socavar lo más hondo de la luna y estrellarse en lo profundo mar. 

¿Pero qué es todo sin una nada que lo signifique?

Esta nada inconstante, intrascendente y detenida no es más que el reflejo de un todo funesto, silencioso y camuflado. Es lo subliminal de un todo que no es todo, es la denotación de los seres que fueron y ya no son, es el recuerdo de la desmemoria. Dentro de un movimiento detenido se refugia el vacío y allí, en la nada, se esconden los frutos desterrados, aferrándose a las manos que un todo soltó.
Entonces, será nuestra labor recoger los escombros y hacer de los surcos que no fueron, algo para ser recordados. Y que los seres se apaguen en la luz y cobren vida en lo oscuro, para que todos tengamos un poco de nada.




lunes, 1 de julio de 2013

A lo lejos se ve

Distancia
de esa que va y que viene
que se pierde y aparece
la misma que esquiva las manos
pero recuerda la piel.

Distancia
que planifica su andar
y se extravía en el medio
sin dejar sus huellas
sin soltar un ruido.

Distancia
flota libre y toca fondo
sumida entre charcos de sal
andando el camino
arrepentida
fugaz.