Hogares desolados y calles inundadas de locura. La cordura yace escondida en los rincones que han comenzado a desaparecer. Un orden devastado, por la huida de esa armonía que parecía irrompible.
En medio de la naturalizada corrupción intenté salpicarle, a aquellos desesperados, algo de los restos de mi vehemente lucha.
Inexplicablemente, y viéndome sumergida en este mar de destrucción, dejábase ver a mi alredor, escenas tan bellas que encendían un halo de esperanza en mi interior. La plaza era partícipe aun de los juegos de esos traviesos que amenazaban con faltar a clases, para pasar la tarde volando en las hamacas. Por otro lado, las copas de una familia entera, se chocaban en pos de la unión y amor.
Yo, por mi parte, permanecí inmóvil sobre mis pies, intentando divisar lo que acontecía.
¿Cómo era posible que algo tan fuerte, como el amor de una familia o la imaginación de los niños, pueda quedar desdibujado ante actitudes egoístas y con fines netamente lucrativos para sí mismos?.
Creo que al verme fuera de todo eso, al verme que no pertenecía ni a un lugar, ni al el otro, me sentí algo así como fuera del mundo. Ya no sabía si en realidad estaba oscureciendo a mi alrededor o si me engañaban mis ojos.
En ese instante, creí entender que la ley de cada individuo está atravesada por distintos factores. Estos factores son los que nos hacen egoístas, compañeros, sensibles y frívolos. Y todos sabemos que la moral de un trabajador, no es la misma que la de un delincuente.
Ya me encontraba agotada y mis ganas por intentar penetrar la voluntad ajena, para evitar discordia y llegar a un acuerdo, fueron vanas. Tan vanas que ambos lados siguieron actuando bajo su convicción.
Aun así, a pesar del enojo que me produjo que esas personas no hayan oído mi discurso y continuasen con el suyo, me sentía plena al saber que nadie quebrantaría la ley, mi ley, esa que abre paso a los caminos que decido y que me llevan, a pesar de aquel entorno en distorsión, al camino de mis sueños sin olvido.
sábado, 9 de junio de 2012
miércoles, 30 de mayo de 2012
Paradoja transparente
Por un lado el caos. El llanto incontenible, el arrepentimiento y el perdón.
Por un lado un lugar en ruinas, estruendos de dolor y el abrazo desolador.
Allá a lo lejos se ve la guerra que en pausa quedó, santuario es ahora, de algún caído que no resistió.
Al otro lado, la paz. La morisqueta tétricamente refinada, la conciencia que recogió su discurso y huyó.
Al otro lado, el edén. El eco de un silencio esplendoroso, que acaricia la brisa nocturna, susurrando algún secreto que quedó por contar.
Y en el medio del infierno y el paraíso, estoy yo. Jugando a la cuerda floja, apostando de qué lado caeré.
Y mientras Dios y el Demonio desafían su poder a través de nuestras vidas, yo me burlo de su voluntad.
Por un lado un lugar en ruinas, estruendos de dolor y el abrazo desolador.
Allá a lo lejos se ve la guerra que en pausa quedó, santuario es ahora, de algún caído que no resistió.
Al otro lado, la paz. La morisqueta tétricamente refinada, la conciencia que recogió su discurso y huyó.
Al otro lado, el edén. El eco de un silencio esplendoroso, que acaricia la brisa nocturna, susurrando algún secreto que quedó por contar.
Y en el medio del infierno y el paraíso, estoy yo. Jugando a la cuerda floja, apostando de qué lado caeré.
Y mientras Dios y el Demonio desafían su poder a través de nuestras vidas, yo me burlo de su voluntad.
viernes, 25 de mayo de 2012
El sentido del sentir
El cielo esta donde su piel, al anochecer, apaga las nubes. Sus ojos enmudecidos no hacen más que verla con ternura. Las manos entrelazadas toman rienda al movimiento, donde sus cuerpos desposeídos forman figuras gloriosas. Las estrellas les regalan un cien fuegos de destellos y del suelo brota la espuma del mar.
El aire se condensa y en los vidrios se ve la humedad, mientras el aroma se mezcla entre la dulce suavidad.
Las texturas se traspasan, la respiración coordina, los sonidos se agudizan y la sensación rebalsa.
Y así todo es perfecto, un mundo reducido a los sentidos, despojado de razonamientos inconclusos que los mantienen descifrando fórmulas a las que no llegarán jamás, sin haber hecho a la vida desnudar.
El aire se condensa y en los vidrios se ve la humedad, mientras el aroma se mezcla entre la dulce suavidad.
Las texturas se traspasan, la respiración coordina, los sonidos se agudizan y la sensación rebalsa.
Y así todo es perfecto, un mundo reducido a los sentidos, despojado de razonamientos inconclusos que los mantienen descifrando fórmulas a las que no llegarán jamás, sin haber hecho a la vida desnudar.
El ser
Somos la ropa vacía
la taza sin rebalsar,
somos el fuego apagado,
la llamada sin contestar.
Somos un recuerdo olvidado
como un verano sin sol,
el invierno sin bajo ceros
y aquel perfume ya sin olor.
Somos el hacer que algo sea
somos la luz en tiniebla,
las ganas junto a la idea
el amor en su descendencia.
Somos espacios sin vida
y la energía que vida entrega,
sin vida somos un lugar
que inerte sin alma queda.
Así lo superficial,
no vivirá jamás.
Es que esto somos,
cuando ya no somos más.
y aquel perfume ya sin olor.
Somos el hacer que algo sea
somos la luz en tiniebla,
las ganas junto a la idea
el amor en su descendencia.
Somos espacios sin vida
y la energía que vida entrega,
sin vida somos un lugar
que inerte sin alma queda.
Así lo superficial,
no vivirá jamás.
Es que esto somos,
cuando ya no somos más.
martes, 22 de mayo de 2012
El Mensaje
Frente a la ventana, sentada,
yo espero.
Un mensaje como brisa resquebraja aquel,
mi sueño.
Abro los ojos, miro hacia el cielo
y oigo un susurro que me entrega lo que espero.
El mensaje enigmático que encerraba mi razón, decía:
"Que ninguna multitud te detenga,
que la fatiga jamás te atrape.
Que tus brazos jamás se cansen,
que nadie oponga resistencia.
Aquel sol que siempre ilumina,
no apagará tu lucha insaciable.
Ni los palacios, ni los campos, ni las ciudades
condicionarán aquel, tu camino.
Serás la guía, la rapidez y el destino.
Serás cada ventana y cada sueño que hayas creído."
yo espero.
Un mensaje como brisa resquebraja aquel,
mi sueño.
Abro los ojos, miro hacia el cielo
y oigo un susurro que me entrega lo que espero.
El mensaje enigmático que encerraba mi razón, decía:
"Que ninguna multitud te detenga,
que la fatiga jamás te atrape.
Que tus brazos jamás se cansen,
que nadie oponga resistencia.
Aquel sol que siempre ilumina,
no apagará tu lucha insaciable.
Ni los palacios, ni los campos, ni las ciudades
condicionarán aquel, tu camino.
Serás la guía, la rapidez y el destino.
Serás cada ventana y cada sueño que hayas creído."
Letras parlantes
A través de las letras vivimos
como sin darnos cuenta,
en una gran sopa de letras
donde nos sumergimos.
Somos la sangría
que abre paso a un comienzo,
y el punto final
que termina con algún recuerdo.
El silencio en cada espacio
que separa las palabras,
balbuceo sin sonido
que calla oculto, arrepentido.
Somos letras sin sentido
extraviadas por el camino,
y también las palabras
que nos unen a un destino.
Somos la hoja en blanco por llenar
libre, atrevida y sagaz.
Mas también somos el paréntesis
que bajo su cobardía,
encierra sutilmente
los secretos de algún enigma.
como sin darnos cuenta,
en una gran sopa de letras
donde nos sumergimos.
Somos la sangría
que abre paso a un comienzo,
y el punto final
que termina con algún recuerdo.
El silencio en cada espacio
que separa las palabras,
balbuceo sin sonido
que calla oculto, arrepentido.
Somos letras sin sentido
extraviadas por el camino,
y también las palabras
que nos unen a un destino.
Somos la hoja en blanco por llenar
libre, atrevida y sagaz.
Mas también somos el paréntesis
que bajo su cobardía,
encierra sutilmente
los secretos de algún enigma.
sábado, 19 de mayo de 2012
¿Qué pasaría si de la noche a la mañana no existiera el dinero?
Cambiarían nuestros hábitos, nuestro razonamiento y hasta nuestra forma de sentir. Reiríamos más y lloraríamos sólo por cuestiones del corazón.
Priorizaríamos la vida al descubrir que es lo más valioso. No se cambiarían cuerpos por dinero y hasta quizás la delincuencia sería una utopía.
Tan hermosa sería la vida, que hasta vida sería !
Se harían las compras a cambio de un gracias y se sustituirían los problemas por abrazos, en vez de pesos por dólares.
Cuán intrigante y alentador resulta soñarnos en un mundo sin guerras por ausencia de intereses. Seduce la idea de sumergirnos en una realidad donde no exista el hambre y donde las clases sociales se unifiquen.
Transformaríamos el trabajo en un acto solidario a cambio de la colaboración colectiva y produciríamos una gran metamorfosis de este pequeño sistema, en una cadena de favores que se extendería sobre la faz de la tierra.
¿No sería fantástico que nos notifiquen que debemos mil te quieros y quinientas palabras de aliento?
Cada vez que lo pienso, me convenzo que es posible. Creo en que algún día, el mundo se vuelva humilde y deje a un lado su egoísta hostilidad, para plagar a esta tierra de habitantes verdaderamente humanos.
Quien me oiga decir esto me creerá un tanto idealista, pero por ahora soñar es gratis.
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