martes, 28 de enero de 2014

Consecuente

Protestar ante las causas
como embistiendo el pasado,
restaurar las esperanzas
con el llanto y la canción.
Dominar los espesores
de un tiempo que fue y volvió,
buscar entre inmensidades
alguna que otra razón.

Pero la calma no cesa
envuelve, así, los sonidos
que intensos e inofensivos
me arrastran hasta el olvido.

Distante está tu presencia
de los fulgores del tiempo
que murieron y renacieron
de aquella nada a tu ausencia.
Y entendí las consecuencias
con esta absurda enteresa
descubrí  los recovecos
de la piel sin anestesia.



viernes, 10 de enero de 2014

Libertad

No existe enemigo que aniquile su fuerza, no hay jaula  que encierre su espíritu. Utópico resulta concebir el exterminio de algo tan inmanente, necesario y trascendente. 
Creadora insurrecta, incansable apasionada. En las manos, como en la voz, en los gritos o en el silencio. Resplandeciente bajo la negrura, emana la luz que parece disolverse. Esta energía, orgullosa e insistente, es quien nos nace, nos hace y nunca muere.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Silencio

Creciente turbador de perspectivas
que arremetes, imprudente,
ante la automática estabilidad.

Descendiente del estruendo,
sinestesia inexplicable
cual prudente y atemporal melodía.

Asómate, irreverente,
al umbral de tu resonancia,
haz de mí un eco tardío
y de tí un grito caduco.

Sublévate ante la indiferencia
que atentó contra tu paz,
y recuérdame así;
como un misterio que te encubre.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Buscando ser

Así sucede. Lo cotidiano nos hunde. Transforma nuestras manos creadoras en respuestas automáticas. Desconecta las retinas de la sensibilidad. Sucede, sin más, hasta alienarnos.
Entonces.. ¿cuándo somos?, ¿qué somos?, ¿cómo somos? 
La frontera que delimita el sentir de la razón esconde en sus vastos recovecos los misterios más promisorios. Aquellos horizontes a los que tememos y evitamos para no perdernos, pretenden eyectarnos hasta la brutalidad más honda del sentido. Parece ser que allí reside una oscuridad profunda, un eco desolador, una verdad que retumba hasta explotar en la voz. Cuando las pupilas acarician la crudeza de lo oculto, la piel se vuelve sobre sí y escribe. Transcribe las memorias que fueron olvidadas.
En ese desencuentro reencontrado todo es claro, tan claro para el ojo racional que resulta necesario soltarse y echarse a explorar.
Poco a poco, desterramos el pensamiento que nos humaniza y nos vuelve etéreos al mismo tiempo.

Ya no analizamos
el por qué de los encuentros.
Nos encontramos.
Estrechamos las manos
de quienes están perdidos.
Nos olvidamos y aparecemos
en un portal que unifica el sentido.

Y el sentido se vuelve carne,
los sonidos demuelen la piel,
la respiración la calma
y ésta calma, atroz y despiadada,
hace de la sensación un caos.

Caos renovador,
vanguardia burda del amor,
que ambiciona con la trascendencia
hasta volverse inmortal.
Mas sucumbimos sin miedo
a la razón que prometió regresar.
Resonamos en un destello
que huele a eternidad.

En ese instante vibramos.
Vivimos y morimos
mucho antes de despertar.
Y aquel eco 
que cruje entre los huesos
es señal de que fuimos,
de que somos
y que podemos ser en un sólo momento.






martes, 5 de noviembre de 2013

No se trata de huir,
ni contener el llanto,
de evitar la incongruencia
o resolver el impacto.

Sólo es cuestión de un momento,
de una asfixia abrazadora.
Y romperá el eco su encanto,
y tomará vida la sombra.

Se trata, pues, de asomarnos.



martes, 29 de octubre de 2013

Se sentía un eco oscuro. El suelo retumbaba mientras el aire espeso atravesaba sus poros volviendo insensible la piel. Cuando creía acariciar la calma, ya se encontraba en la profundidad amarga de los pensamientos que, ingratos, amenazaban con materializar sus recuerdos.
De pronto el agua cobijó su esqueleto dejando seca, solamente, su infertil alma. Y un estrepitoso ademán envolvió sus pesares, reavivando sus sentidos.
Ya no le pesaban las manos. Desorbitados los ojos, revolvió las imágenes y la confusión se apoderó de su voluntad. Su espíritu furtivo se sublevó ante su memoria abriendo paso a otra batalla que no era más que otra burda consecuencia de una guerra que jamás llegó a su fin.
Sus pies ya no tocaban la tierra, mientras sus manos, desplomadas, acariciaban la sensibilidad de una piel que volvía a sentir el aire denso, el frío seco.
Sus ojos se cerraban y su boca sentía, de nuevo, el placer del vacío que representaba empezar de nuevo.
El alma ahora descifraba por fin el susurro quieto.
Fue un viaje que duró unos segundos, fue un viaje intenso.

sábado, 12 de octubre de 2013

Re-visión

Cuánto tiempo inerte,
cuánto vértigo,
cuánto nervio,
cuánto camino maltrecho.

Cuántas verdades en pugna,
cuánta orgullosa soberbia,
cuánta fragilidad, 
cuánta fuerza.

Y tanto ojo contemplativo,
y tantas manos deseosas.
Y tantos necios oídos,
y tantas extasiadas bocas.

Es que entre tanto movimiento,
que reivindica los mundos,
existe tanta realidad
y, a la vez, tanta duda.